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Tuesday, October 18, 2005

Autobiografía

Soy la anécdota en la vida de muchas mujeres.
Transito de la historia fantástica al amor imposible,
Con algunas paradas entre besos furtivos,
Y recuerdos fugaces.
Soy la historia inconclusa, la idea sutíl;
La posibilidad de algo, el comienzo de todo.

Nunca el final.

Reflexiones Microbuseras

La envidia, es una forma oblícua de admiración.

Saturday, October 15, 2005

Villa Coapa Beach

Las “playas” de coapa, son el tope expresivo de una sociedad que, hace de la improvisación y de la autogestión, el sistema perfecto en una ciudad que después de la reja se vuelve hostil y ajena, y que cada vez mas se nos presenta como una provincia extraña y desconocida que, de vez en vez, nos hace suspirar por esos domingos soleados en los que se permite chelear en la calle, lavar tu coche con la puerta abierta, y sentir la brisa que, aunque no es marina, nos transporta a un lugar lejano, inmersos dentro de la brutal dinámica de nuestra extraña y ecléctica ciudad. La postal que nos ofrece, desde el vidrio panorámico del microbús entre Taxqueña y cafetales, exalta la irreverencia híbrida de la periferia urbana, desde la connurbación hasta las ciudades surgidas por la simple acumulación de lugares, con un toque naive. Aqui todavía, el amor es simplemente bailar, mi casa es tu casa y el sonidero, es el sonidero. Su carácter híbrido pretende ser, mitad autóctono, mitad importado. Algo así: Como Koolhass re-diseñando pizzas plaza, o Brian Eno homenajeando a Celso Piña.

Reflexiones Microbuseras

Si guardas una cosa siete años, le encontrarás un uso.

Thursday, October 06, 2005

Carlabon (Alter ego version)

Dura poco la edad de los placeres. El resto de tu vida lo ocupa la vejez y en seguida viene la muerte. ¡Así que contra el planeta entero arroja tu furia! tormenta, rayos, lluvia, nieve, granizo, calor, tinieblas. Estremece la tierra cuanto quieras. Exponme a todos los peligros, pero déjame decirte algo: Sólo cederé si me matas.
Pero si me conservas la existencia, no dejaré de amar a las mujeres. Porque mucho antes de que saque los pies del fuego, ya me incita otra hoguera; nunca dejo de amar, el deseo me trae más lágrimas y el dolor del amor renuevo.
Sé que es vergonzoso: me sucedió una vez que me quedé sin fuerza para escapar porque la cruel muchacha, siempre me repetía cuando me acercaba -no te convengo- e inmediatamente se volvía aún más hermosa y más deseable.
Yo sé que ella reniega siempre del que está en sus brazos. Por tanto la amo con más ardor que ninguna otra.
Pero también sé que las muchachas altivas de cuerpo perfecto, que nos miran con gran desprecio, son fruto de la higuera de la más alta peña: se la comen los buitres y los cuervos.
Tú, higuera de las peñas, tu hermosura alimenta los cuervos; a todos los quieres, tu, la más deseable, la que ofrece deleite y sufrimiento...
Cada vez que estoy con ella, siento que toco el fondo del abismo y hecho a perder mi vida. Y se que de nada me sirve esta conciencia, si no me alejo pronto de ella: En el umbral de su puerta a contraluz, antes de que el alba me cubriera con su cálida caricia, como la de la madre al hijo que regresa, me sorprendió en la huida y me dijo con sarcasmo: Es vergonzoso que sigas tratando de huir cuando cada vez que lo haces, aquí, cualquier buen mozo calienta el lecho que abandonas. Sólo recuerdo vagamente haberle contestado, entre el estupor de su hallazgo y mi firme convicción de irme:No es una vergüenza. Es una desgracia.

Wednesday, October 05, 2005

Pelea


No sé si fueron diez segundos o diez horas;
No se que me dijiste, ni por que lloras;
No escucho el balbuceo;
Tu piel, humedecida.
Te abrazo con mi cuerpo,
Te ofrezco una sonrisa,
Se acalla tu sollozo,
Te escucho; y no me gritas.

Batalla


Heme aquí al igual que Jerjes,
Dispuesto a presentar batalla.
El número refleja sólo mi anhelo,
Y mi orgullo sobre el pecho marcha al frente.
Teniendo el mar como testigo,
De la épica batalla por librarse.
Susurro al viento mi deseo,
De no ser rey, y sólo verte.
Lanzo contra ti miles de flechas,
Esperanzado que alguna clave en ti,
La atención que yo reclamo,

y el mar en mi perjuicio, aún te roba.

Erika


Creer que es ahora el momento de hablarme entre lágrimas, y de ir descalzos a su encuentro para que te diga lo que nos está reservado: El luto sórbido de la taza, o el luto sórbido de la palma de una mano, y la planta loca adormecerse al oír su respuesta.
Suenan chocando en la oscuridad las ventanas de la casa, confesándose también lo que saben, pero sin lograr comprender: Nos amamos, o no nos amamos.

Certeza

Estoy aquí por saber desde siempre,
Que no podemos estar juntos.
Mientras tu me hablas del viento,
Yo pienso en el mar.
Ante la inevitable certeza de perderte,
Al primer connato de intimidad,
Recurrí a la ficción y al sueño,
Vía la simulación.
Es así como desde años
como ahora,
Te escribo esperando que leas,
Te espero esperando que vuelvas,
Te hablo esperando que escuches,
Te explico esperando que entiendas.
Ignoro cuando fue,
Ni como pasó:
Pero te quiero.

Saturday, October 01, 2005

Carlabon

Estoy frente a un display luminoso en la calle. Entre el placer del ojo en el paraíso artificial, y el ascetismo forzado por mis dos horas de regreso, ocupas mi memoria con la naturalidad que se permite la nada . Durante este trance, justo en medio de la conciencia y el sueño, disfrazada de posibilidad, apareces; ocupando el lugar de tu ausencia, y desapareciendo con el cambio de luz del semáforo y el estruendo exterior de los otros. Veo el retrovisor, y observo el esbozo de una sonrisa sincera, antes de convertirse en una sarcástica.
Vuelvo al rito del regreso, para entrar en otro tipo de trance: uno en el que no se nos permite soñar.
Como un viajero indeseable entre un mundo y otro, te guardo celosamente donde nadie te vea. No se nos permiten los sueños aquí, aunque sean artificiales. Está prohibido.
En la puerta de acceso a la realidad, hay un enorme letrero que dice: -Todo lo que existe ,está aquí-, a manera de advertencia. Para volver, tengo que negarte. Como no pude, aprendí a afirmarte, y pasar como un loco. Aquí los que escriben a nadie, se ríen solos, o hablan del futuro, están locos. Para evitar el mundo aprendí el lenguaje del silencio, de modo que ahora nadie me entiende. Así que cuando preguntan, siempre les respondo lo mismo, esbozo una sonrisa sarcástica antes que puedan ver mi sonrisa sincera; y me dejan seguir mi camino.
Ahora sabes porque al final elegí tu ausencia: Porque ahora mi soledad solo entiende el silencio; y tu ausencia es callada.