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Sunday, November 27, 2005

Conciliación

En una aldea donde yo vivía había un campesino al que odiaba. Había decidido arrojarle una piedra a la cara antes de abandonar la aldea. Una tarde lo vi conduciendo su carreta desde su labor. Yo me había metido entre los árboles y el no me veía. Pero de repente contuvo el caballo y detuvo el traqueteante vagón.Se quedó totalmente quieto un largo rato. Y poco a poco entendí que estaba escuchando el silencio del atardecer en derredor, la paz que sólo puede oír el hombre solitario. Entonces sigilosamente me alejé.

Thursday, November 24, 2005

Reflexiones Microbuseras

El placer y la vergüenza siempre vienen juntas.

Contundente

Empecé a creer, apenas dijiste no.

Wednesday, November 09, 2005

Mi muerte

Cuando yo me fui, tú tenias mucho de haberte ido.
Y mucho paso para darte cuenta de que mi sonrisa, era mentira;
Mi silencio, un grito,
Mis palabras, solo sonidos.
Para cuando dejaste de reír, ya cansada de probar tus nuevos talentos, te percataste de que esa sombra que veías junto a ti, era mi sombra; y mientras asimilabas la posibilidad de que yo pudiera haberme ido, yo me arrojaba como un suicida hacia el único lugar donde no podrías encontrarme; el lugar del que tu venías y del que profusamente me habías hablado; el lugar a donde van todos los que no soportan la carga del mundo, los incrédulos, los pesimistas, los tristes, los que lloran sin razón. Un lugar oscuro, frío, tal como las crónicas lo describen. En el dejé de sentir dolor; pues no hay esperanza. Después de un rato en el fondo, e intentar a toda costa hundirme más a cambio del dulce letargo del silencio y la inconciencia, me di cuenta de que no podía morir. Míi incomoda e inoportuna esperanza de nuevo. No pude destruirme.
Al salir, llegue a un lugar, en donde todas las cosas parecían estar a la misma distancia, justo en el centro de ningún lado, en donde da igual ser una sombra, o la luz que guía. A partir de ese momento, todo me pareció más claro; el sol brillaba, los caminos eran visibles; pero yo aún, no sabía decidir.

Thursday, November 03, 2005

Urban Tale

Ahora vuelvo, voy por cigarros, escuché decir a uno de ellos. Habían pasado tres días, y ninguno de los sicarios se percató de que me había soltado. Los maté a todos. Y cuando regresó el otro hombre, lo último que vio fue a una niña apuntándole con una escopeta a la cara.