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Saturday, March 18, 2006

Ancient love

se levanto ella con el escandaloso silencio de siempre. Tenía hambre, y el no estaba acostado a su lado sobre la piel del bisonte, lo que siginificaba que pronto habría un conejo o un pescado listo para comer. Después, ella se fué a caminar, recolectaría los frutos que a su paso hallara.
Él se quedó tocando un instrumento musical. Durante el atardecer, tocó su melodía preferida y ella venía cantando justamente lo mismo en el camino de regreso: el encuadre entre la música y la letra fué perfecto. terminaron y en seguida rieron, era como la quinta vez que les pasaba lo mismo.
Ella dijo que el río se veía precioso; el también queria ir a nadar.
Él dijo que ella lucía lindísma; ella también quería tener un hijo.
Muchos soles más tarde, los medios circulos mágicos dibujados sobre la arena por cada uno, comenzaron a coincidir de una forma tan perfecta, espontánea, maravillosa y temible, que se miraron a los ojos por un instante aletargado, y se acostaron a dormir.
Él salió de noche; ella de día planeaba partir, pero cuando se dió cuenta que le había ganado, siguió durmiendo.
El hijo, pregunto por su papá. Ella le contesto que había ido a cazar venados.
-¿Y va a regresar?
-Sí claro, dentro de cinco lunas llenas. Se fué con las flechas, pero yo tengo el arco.

Saturday, March 11, 2006

Copacabana

Vine caminando por la calle de los cetos. Olí.
Los cetos tienen una voz penetrante.
Me seducen y yo los abandono.
Camino, humilde peatón de la capa de estrellas.
Religioso de la noche. Tan devoto soy
que me pongo a recoger los charcos huérfanos
que dejó abandonados la lluvia tras su llanto histérico.
Dentro del vendaval de carros y gente, hay faros,
luz humeante y caliente, luz de carne frita.
En algún faro me detengo
pido seis con todo
me siento
y comprendo que estoy a salvo.