Ancient love
se levanto ella con el escandaloso silencio de siempre. Tenía hambre, y el no estaba acostado a su lado sobre la piel del bisonte, lo que siginificaba que pronto habría un conejo o un pescado listo para comer. Después, ella se fué a caminar, recolectaría los frutos que a su paso hallara.
Él se quedó tocando un instrumento musical. Durante el atardecer, tocó su melodía preferida y ella venía cantando justamente lo mismo en el camino de regreso: el encuadre entre la música y la letra fué perfecto. terminaron y en seguida rieron, era como la quinta vez que les pasaba lo mismo.
Ella dijo que el río se veía precioso; el también queria ir a nadar.
Él dijo que ella lucía lindísma; ella también quería tener un hijo.
Muchos soles más tarde, los medios circulos mágicos dibujados sobre la arena por cada uno, comenzaron a coincidir de una forma tan perfecta, espontánea, maravillosa y temible, que se miraron a los ojos por un instante aletargado, y se acostaron a dormir.
Él salió de noche; ella de día planeaba partir, pero cuando se dió cuenta que le había ganado, siguió durmiendo.
El hijo, pregunto por su papá. Ella le contesto que había ido a cazar venados.
-¿Y va a regresar?
-Sí claro, dentro de cinco lunas llenas. Se fué con las flechas, pero yo tengo el arco.

2 Comments:
Seguro él pensaba: ¿cómo tenerme si me falto?
Muy bien narrado, Softroom. Saludos
8:42 AM
Fíjate, Softroom, que esas lunas y esos soles pueden ser, budistamene, otros calendarios, pero los mismos personajes. Me refiero a la posibilidad de la transmigración de las almas: una historia no termina en un ciclo de vida, continúa y según he podido inferir, así como la energía no se crea ni se destruye, las almas tampoco.
Este relato me recordó Instinto de Inez de Charlie Fontains. Tal vez te interese leerlo.
Y yo feliz de leer gente tan inteligente como ustedes, Sotroom.
Un abrazo.
8:21 AM
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