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Thursday, December 29, 2005

Die pretty

Paseaba despacio las yemas de los dedos por su cara mientras cerraba los ojos. Su fantasía, hacía el resto. A medida que pasaban los años, ese anhelo se multiplicaba.
Por fin, pasado un tiempo y después de juntar el dinero necesario, creyó llegado el momento de detener los años sobre su rostro y pedir belleza donde jamás había existido.
El tiempo se paró definitivamente en su corazón, pero su deseo cabalgó por siempre, entre los vapores de un sueño que la anestesia, convirtió en eterno.

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