Crónica Tapachulteca (1)
1986 es el año en donde empiezan mis recuerdos. Vivía en una lejana provincia de México conocida como el Soconusco, Una zona rica y próspera que fundamentaba en ello sus deseos de separación de la federación y del ecléctico e inestable estado de Chiapas hasta que, en un acto de autoridad sin precedentes y para evitar una reducción aún mayor del territorio nacional, esos bárbaros inconformes fueron sometidos por el Gral. Belisario Domínguez el cuál por cierto, a pesar de los esfuerzos de la historia oficial ha sido condenado por la población local al peor de los exilios: al del olvido.
Lo único que conocemos los naturales de allá es la nota acotada de historia oficial en los libros de texto y que se trata del nombre del primer cine construido por aquellas latitudes en los años 40´s en estilo Art Decó a petición de algún gobernador y a una cuadra de mi casa que ahora brinda sus generosos mármoles carrara y celosías en acero inoxidable con apliques en latón dorado complementadas por finas butacas de yacuard rojizo y una mega pantalla enmarcada en satín y terciopelo rojo a funciones de cine pornográfico del género hard core hasta el de comedia erótica con permanencia voluntaria.
Está historia de orgullo y diferenciación eran exaltados por todas las maestras desde el preescolar en el Instituto Tapachula, noble institución de monjas carmelitas donde tuve a bien pasar mis primeros años de escuela e iniciarme en el complejo ejercicio de la socialización y reconocimiento de la ciudad vía el transporte escolar.
Vivía en un departamento grande del edificio donde vivían mis abuelos y del cuál eran dueños, ubicados en la zona más alta y de las más antiguas de la ciudad: Al sur, en donde se encuentra la estación de tren hoy abandonada y por aquellos años muy transitada ya que Tapachula era sin duda la capital económica del estado y tenía toda la infraestructura necesaria para ostentarse como tal: Una avenida principal llamada la central llevaba en el nombre la importancia y era en donde se ubicaban los comercios y las casas casi siempre pertenecientes a las familias más influyentes y conocidas de aquella época. Durante mucho tiempo estas se dieron cita por las tardes ya sea en las fastuosas instalaciones del club de leones en donde se encontraban las familias de abolengo ubicada en el centro de la ciudad, de estilo moderno más cercano a niemayer que a le corbu. O bien, las nuevas y ahora pos-modernas instalaciones del club rotario, empezado y jamás terminado hacia el oriente, zona conocida como el boulevard y donde el new rich producto de la especulación algodonera, cafetalera, ganadera o del cacao tenía cabida. Ahora es un balneario.
Era pues, una ciudad ortogonal, en donde no había colonias ni barrios y solo era posible distinguir latitudes y números. La doce Oriente, la tercera poniente o la Central Sur en donde yo vivía son las nomenclaturas que ahora, a pesar de lo lacónico de su expresión, además de decirte en donde vives también te dicen quien eres, de que familia, desde cuando vives en Tapachula, si eres natural de ahí, con cuanto dinero cuentas y si rentas o no.
Su retícula al más puro estilo americano no respetó nada. Árboles, Arroyos, lomas, y toda clase de accidente natural fueron devorados por la inercia aguda de la línea recta. Quizá por que en el fondo aquellos pioneros sabían que, contra la naturaleza salvaje del trópico, poco se puede hacer. Los árboles crecieron de nuevo, los arroyos volvieron como inundaciones, y las lomas aún las tienes que escalar ya sea a pie, en bici taxi en detrimento del que pedalea o bien, en un taxi, pero que sea vocho porque es el único que sube.
Está topografía sui generis se aprecia más sobre el mercado Sebastián Escobar, otro prócer de esta ilustre ciudad y uno de los más bonitos que he visto a mi juicio debido a que está asentado en una fuerte pendiente lo que le permite tener una disposición muy extraña a base de rampas y alturas impresionantes con grandes vidrieras en la parte superior en diente de sierra de modo que la luz natural permite un espacio muy iluminado a diferencia de la zona baja que es más bien un sótano. Siempre me preguntaba como habían podido colocar ventanas a esa altura y para que si no había como asomarse por ellas…
Para acentuar está condición estratificada, los portales o la fachada principal del mercado acoje a los locales cerrados y panaderas de canasta, siguiendo las verdulerias y de manera decendente se suceden los polleros, los del pescado y los carniceros colocados a la mitad; después empieza una zona obscura, húmeda y fresca en donde la luz se filtraba por el plástico de las velarias improvisadas adoptando el color en turno y algunas celosías cuya principal función es la de ventilar más que permitir la entrada de luz, eran hogar de innumerables palomas cuyo gorgoreo se confundía en el barullo de la gente. Aquí es donde se ubican los puestos de flores y un poco más abajo los de santería, en donde el olor a incienso traído de Guatemala, pachulí, veladoras de todos colores colgadas del techo, fotografías de todo el santoral y medicinas y remedios cuyo ingrediente activo principal es la fe son contrastados por la obscuridad y las veladoras encendidas de innumerables puestos en donde los pasillos se ven reducidos aún más por los costales de hierbas, esencias y remedios chinos dispuestas en los pasillos.
Las casas en Tapachula son generalmente de una planta y todas tienen un patio interior. Llueve torrencialmente en abril y mayo y el agua solo alborota el calor, que la mayor parte del año ronda arriba de los 30 grados centígrados. Las calles son de concreto hidráulico hechas con curiosas piezas hexagonales que con el correr del agua y la acción del sol se pulieron de modo que brillan como el metal en las horas más altas del día y le otorgan a los viajes en automóvil un traca traca particular por la cantidad de juntas desniveladas entre una placa y otra. En otros lugares había calles empedradas, aunque estas son cada vez menos debido al avance social y económico impulsado por el letargo acumulado de 40 años en donde Tapachula vivió de glorias pasadas añorando la época dorada en la que las grandes familias fundadoras podían lucir sus blasones otrora relucientes. Yo viví en la decadencia.
Todas las casas sin excepción tienen un curioso detalle de celosía la cuál puede adoptar casi cualquier patrón o diseño. El uso es discreto y tiene una función ahora sé, bio-climática y es la de refrescar el aire caliente que sube del interior con el aire frío que entra del exterior a unos tres metros de altura. Los pisos en muchos casos son de tierra apisonada que logran una consistencia bastante sólida con el uso o bien de cemento pulido que allá es de un gris plomizo, no se si por destreza o por el clima, pero siempre adquiere una veta característica que solo he visto allá. Sus casas no son tan coloridas, pues el color lo da la flora local: arrayanes, flamboyanes, llamaradas, aves de paraíso, anturios, copacabanas, maracas, colas de zorro, palmas sicas, y ficus y toda clase de orquídeas exóticas conviven con las casas. No hay cosa que no se de en la fértil tierra del soconusco.
Es común ver en la calle árboles repletos de iguanas y mujeres con canastas confundiéndose con los peatones vendiendo los mangos o los plátanos de sus huertos. Pero este escenario va cambiando conforme uno sube la montaña hacía el tacaná que es un volcán y unión Juárez, un poblado cercano. En el transcurso de 5 kilómetros o 20 minutos como se vea, se pasa de un clima tropical a uno de montaña que es donde se cultiva el café. Este lugar fue colonizado por alemanes exiliados en los años treintas por lo que este poblado tiene casas de madera con picos agudos y techos a dos aguas como los que se ven en bavaria, y no tengo que decir que ellos fueron los responsables del boom cafetalero de otros años. Los naumann, kauffman, Köch, Lutmann y muchos otros se volvieron más mexicanos que el caldo y algunos hasta ejidatarios en la crisis de los 80´s en la que me toco vivir. Mujeres rubias de ojos azules manejando tractores y tomando café a las 5 de la tarde en los pórticos elevados de sus casas eran una postal recurrente de mis excursiones a unión Juárez y muchos de mis recuerdos más entrañables se quedaron ahí.
Cosa distinta ocurría cuando iba a puerto madero o la playa local. Las escolleras eran una playa pública resguardada por el ejercito y muy concurrida en donde las palapas llegaban a ser tan elaboradas como la imaginación lo permitía. Intrincados diseños desde el piso te dejaban ver los nudos, los cruces y los amarres de el carrizo con la palma seca y en todos los casos, se utilizaban tablones que evitaban la entrada de la arena al restaurante y se utilizaban grandes rocas para contener el mar, particularmente bravo en esa zona y que en 1986, año mundialista, ya se había llevado la mitad del cementerio del pueblo.
En 1991 a los 11 años me mudé a México y dejé todo aquello que antes me pareció lo más grande y espectacular del mundo. Que equivocado estaba.
Lo único que conocemos los naturales de allá es la nota acotada de historia oficial en los libros de texto y que se trata del nombre del primer cine construido por aquellas latitudes en los años 40´s en estilo Art Decó a petición de algún gobernador y a una cuadra de mi casa que ahora brinda sus generosos mármoles carrara y celosías en acero inoxidable con apliques en latón dorado complementadas por finas butacas de yacuard rojizo y una mega pantalla enmarcada en satín y terciopelo rojo a funciones de cine pornográfico del género hard core hasta el de comedia erótica con permanencia voluntaria.
Está historia de orgullo y diferenciación eran exaltados por todas las maestras desde el preescolar en el Instituto Tapachula, noble institución de monjas carmelitas donde tuve a bien pasar mis primeros años de escuela e iniciarme en el complejo ejercicio de la socialización y reconocimiento de la ciudad vía el transporte escolar.
Vivía en un departamento grande del edificio donde vivían mis abuelos y del cuál eran dueños, ubicados en la zona más alta y de las más antiguas de la ciudad: Al sur, en donde se encuentra la estación de tren hoy abandonada y por aquellos años muy transitada ya que Tapachula era sin duda la capital económica del estado y tenía toda la infraestructura necesaria para ostentarse como tal: Una avenida principal llamada la central llevaba en el nombre la importancia y era en donde se ubicaban los comercios y las casas casi siempre pertenecientes a las familias más influyentes y conocidas de aquella época. Durante mucho tiempo estas se dieron cita por las tardes ya sea en las fastuosas instalaciones del club de leones en donde se encontraban las familias de abolengo ubicada en el centro de la ciudad, de estilo moderno más cercano a niemayer que a le corbu. O bien, las nuevas y ahora pos-modernas instalaciones del club rotario, empezado y jamás terminado hacia el oriente, zona conocida como el boulevard y donde el new rich producto de la especulación algodonera, cafetalera, ganadera o del cacao tenía cabida. Ahora es un balneario.
Era pues, una ciudad ortogonal, en donde no había colonias ni barrios y solo era posible distinguir latitudes y números. La doce Oriente, la tercera poniente o la Central Sur en donde yo vivía son las nomenclaturas que ahora, a pesar de lo lacónico de su expresión, además de decirte en donde vives también te dicen quien eres, de que familia, desde cuando vives en Tapachula, si eres natural de ahí, con cuanto dinero cuentas y si rentas o no.
Su retícula al más puro estilo americano no respetó nada. Árboles, Arroyos, lomas, y toda clase de accidente natural fueron devorados por la inercia aguda de la línea recta. Quizá por que en el fondo aquellos pioneros sabían que, contra la naturaleza salvaje del trópico, poco se puede hacer. Los árboles crecieron de nuevo, los arroyos volvieron como inundaciones, y las lomas aún las tienes que escalar ya sea a pie, en bici taxi en detrimento del que pedalea o bien, en un taxi, pero que sea vocho porque es el único que sube.
Está topografía sui generis se aprecia más sobre el mercado Sebastián Escobar, otro prócer de esta ilustre ciudad y uno de los más bonitos que he visto a mi juicio debido a que está asentado en una fuerte pendiente lo que le permite tener una disposición muy extraña a base de rampas y alturas impresionantes con grandes vidrieras en la parte superior en diente de sierra de modo que la luz natural permite un espacio muy iluminado a diferencia de la zona baja que es más bien un sótano. Siempre me preguntaba como habían podido colocar ventanas a esa altura y para que si no había como asomarse por ellas…
Para acentuar está condición estratificada, los portales o la fachada principal del mercado acoje a los locales cerrados y panaderas de canasta, siguiendo las verdulerias y de manera decendente se suceden los polleros, los del pescado y los carniceros colocados a la mitad; después empieza una zona obscura, húmeda y fresca en donde la luz se filtraba por el plástico de las velarias improvisadas adoptando el color en turno y algunas celosías cuya principal función es la de ventilar más que permitir la entrada de luz, eran hogar de innumerables palomas cuyo gorgoreo se confundía en el barullo de la gente. Aquí es donde se ubican los puestos de flores y un poco más abajo los de santería, en donde el olor a incienso traído de Guatemala, pachulí, veladoras de todos colores colgadas del techo, fotografías de todo el santoral y medicinas y remedios cuyo ingrediente activo principal es la fe son contrastados por la obscuridad y las veladoras encendidas de innumerables puestos en donde los pasillos se ven reducidos aún más por los costales de hierbas, esencias y remedios chinos dispuestas en los pasillos.
Las casas en Tapachula son generalmente de una planta y todas tienen un patio interior. Llueve torrencialmente en abril y mayo y el agua solo alborota el calor, que la mayor parte del año ronda arriba de los 30 grados centígrados. Las calles son de concreto hidráulico hechas con curiosas piezas hexagonales que con el correr del agua y la acción del sol se pulieron de modo que brillan como el metal en las horas más altas del día y le otorgan a los viajes en automóvil un traca traca particular por la cantidad de juntas desniveladas entre una placa y otra. En otros lugares había calles empedradas, aunque estas son cada vez menos debido al avance social y económico impulsado por el letargo acumulado de 40 años en donde Tapachula vivió de glorias pasadas añorando la época dorada en la que las grandes familias fundadoras podían lucir sus blasones otrora relucientes. Yo viví en la decadencia.
Todas las casas sin excepción tienen un curioso detalle de celosía la cuál puede adoptar casi cualquier patrón o diseño. El uso es discreto y tiene una función ahora sé, bio-climática y es la de refrescar el aire caliente que sube del interior con el aire frío que entra del exterior a unos tres metros de altura. Los pisos en muchos casos son de tierra apisonada que logran una consistencia bastante sólida con el uso o bien de cemento pulido que allá es de un gris plomizo, no se si por destreza o por el clima, pero siempre adquiere una veta característica que solo he visto allá. Sus casas no son tan coloridas, pues el color lo da la flora local: arrayanes, flamboyanes, llamaradas, aves de paraíso, anturios, copacabanas, maracas, colas de zorro, palmas sicas, y ficus y toda clase de orquídeas exóticas conviven con las casas. No hay cosa que no se de en la fértil tierra del soconusco.
Es común ver en la calle árboles repletos de iguanas y mujeres con canastas confundiéndose con los peatones vendiendo los mangos o los plátanos de sus huertos. Pero este escenario va cambiando conforme uno sube la montaña hacía el tacaná que es un volcán y unión Juárez, un poblado cercano. En el transcurso de 5 kilómetros o 20 minutos como se vea, se pasa de un clima tropical a uno de montaña que es donde se cultiva el café. Este lugar fue colonizado por alemanes exiliados en los años treintas por lo que este poblado tiene casas de madera con picos agudos y techos a dos aguas como los que se ven en bavaria, y no tengo que decir que ellos fueron los responsables del boom cafetalero de otros años. Los naumann, kauffman, Köch, Lutmann y muchos otros se volvieron más mexicanos que el caldo y algunos hasta ejidatarios en la crisis de los 80´s en la que me toco vivir. Mujeres rubias de ojos azules manejando tractores y tomando café a las 5 de la tarde en los pórticos elevados de sus casas eran una postal recurrente de mis excursiones a unión Juárez y muchos de mis recuerdos más entrañables se quedaron ahí.
Cosa distinta ocurría cuando iba a puerto madero o la playa local. Las escolleras eran una playa pública resguardada por el ejercito y muy concurrida en donde las palapas llegaban a ser tan elaboradas como la imaginación lo permitía. Intrincados diseños desde el piso te dejaban ver los nudos, los cruces y los amarres de el carrizo con la palma seca y en todos los casos, se utilizaban tablones que evitaban la entrada de la arena al restaurante y se utilizaban grandes rocas para contener el mar, particularmente bravo en esa zona y que en 1986, año mundialista, ya se había llevado la mitad del cementerio del pueblo.
En 1991 a los 11 años me mudé a México y dejé todo aquello que antes me pareció lo más grande y espectacular del mundo. Que equivocado estaba.

4 Comments:
Parece un trabajo de la escuela y un poco largo para mi gusto. Haria que checar si fue belisario dominguez un general. En fin, saludos y nos vemos en la escuela.
3:28 PM
es momento ya, de que la beligerancia pase del terreno de los pr's al ciberpacio.
quitémosle esa institucionalidad al discurso, y debatamos las formas y contenidos al menos en la inadvertencia de la gran red!
bienvenida la polémica, por más incipiente que esta sea. recordemos como la sabiduría oriental nos dice y que los más famosos best seller's usurpan... las pequeñas cosas que hacen grandes cambios son las trascendentes. o no?
finalmente esta ambición que ud le llama, que me trae a estas tierras de culturas ensimismadas permite ver lo que dentro ciega la mirada. esa opresión de la clase trajadora, esa condición isalubre e insegura en los contextos más aislados, son los que en tiempos de crisis especulativas y ciderales a la gente... al pueblo le hace decir: ¡esta es mi chamba! adecuada siempre a las condiciones del (término nunca mejor aplicado) lugar.
aunque tarde reacciono a sus elocuentes palabras y saludos, la mesa esta puesta.
un abrazo sincero desde este frente
el archiprexte
(que añora ya esas fotos)
2:31 AM
Tsao, efectivamente. Es un trabajo escolar que tuve que postear como un último y desesperado intento de mantener el interés en un muy pobre grupo de lectores cuyo efecto aún estoy evaluando... frente a la repentina falta de palabras, quizá haya que atender a la prudencia y evitar el fino escrutinio de un lector agudo. Efectivamente Belisario Dominguez no fue un General, ni Tapachula es tan genial; simplemente es donde nací, como Villa Coapa es donde vivo. Lo difícil es escribir algo bueno sobre ello sin recurrir a la ficción.
11:23 PM
Arcipreste, no puedo corresponder mejor la visita a mi blog que una recurrente visita al suyo. Una vez despojados de la institucionalidad, vayamos al punto en cuestión: ¿Será este el lugar en donde se pueda desarrollar la idea sin el sesgo de una regla de operación, un término de referencia? ¿Será acá en donde encontremos la redención a esas trascendentales preguntas cuyas respuestas solo nos lleven aquellos "lugares" comunes de los ideólogos, los arquitectos, los artistas? Puede que sí. Por lo pronto la calistenia mental de la que usted alardea en su blog no es más que el inicio de un debate si bien incipiente, edificante. Le dejo la reflexión diciendole que la margara quedo más como el mercado de los Sánchez en San antonio Abad, pero debo reconocer que tenia razón: los toboganes tenían que quedarse. Le cito textual lo qu me comento una señora del lugar: " Nunca habían hecho una obra tan importante en la colonia. Ora sí el gobierno está trabajando. Ojalá y todos los parques de puebla fueran asi, se ve que lo hizo un arquitecto"...no sé que responder a lo último, pero sobre esos pequeños debates en su despacho, puedo decirle valieron la pena. Un abrazo architexte, un gusto verlo por acá.
11:33 PM
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